El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido. Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio…Proverbio 17:27-28.

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Lograr el éxito al escuchar no es cuestión de quedar bien con algunas personas escogidas solamente. El escuchar en la comunicación contribuye a un mayor índice de calidad en ella.

El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido. Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio…En las muchas palabras no falta pecado…

Para lograr el éxito en la comunicación es necesario conocer cuáles son algunos de los obstáculos que impiden escuchar:

  • Estar a la defensiva. Hay una tendencia a estar pensando cómo refutar, mientras el otro habla.
  • Actitudes o prejuicios que tenemos hacia ciertos individuos al juzgar apresuradamente su apariencia. Por ejemplo: algunas personas que hablan con un tono de voz diferente o menos atractivo a la percepción de la persona que escucha, apariencia de un carácter difícil, características físicas, personas que nos recuerdan a alguien que estuvo relacionado con nuestro pasado, etc. Muchas personas hoy por causa de los prejuicios rechazan a los demás aun sin haberle escuchado.
  • Nuestros problemas internos. Esto ocurre cuando nos involucramos emocionalmente con las personas o cuando nos culpamos a nosotros mismos por sus dificultades.
  • Las interrupciones. La comunicación carece de valor cuando inoportunamente y frecuentemente las personas acostumbran acudir a las interrupciones, demostrando desinterés a la conversación de la otra persona. Una de las maneras en que se interrumpen las personas es cuando alguna comienza a terminar las ideas de la otra persona.
  • La sobrecarga. Es ventajoso aliviar un poco las cargas.
  • El tiempo en que se produce la comunicación. Cuando una conversación amerita tiempo, busquemos ese tiempo oportuno, donde solo dedicaremos conversar de tal situación.
  • El agotamiento físico. Cuando ya estamos cansados, agotados, las conversaciones se tornan muy complicadas. No hay seguridad de que se comprendan como ellos quisieran.
  • Hacer demasiadas preguntas. Las preguntas objetivas animan la conversación, pero cuidemos sus límites; porque puede conducir a un interrogatorio de asuntos íntimos, o concluir con un culpable.
  • Negar la realidad de los sentimientos de quien nos habla. Esto ocurre cuando no somos capaces de reconocer que todas las personas percibimos la misma realidad en forma diferente.

También debemos valorar cuáles claves aplicar para el éxito mientras escuchamos:

  1. Siéntese.
  2. Adopte una postura sensitiva:
  • Abierta: Sin cruzar los brazos.
  • Inclinada: muestra interés.
  • Frente a frente.
  1. Mantenga el contacto visual.
  2. Hacer uso apropiado del toque.
  3. Ocupar un lugar adecuado.
  • Ambiente cómodo, quieto.
  • Sin barreras.
  1. Manténgase relajado.
  2. Dedíquele el tiempo que merece a la conversación.

Escuchar vale mucho; es mejor escuchar que hablar, porque “En las muchas palabras no falta pecado…” Proverbio 10:19.