El manejo de la economía familiar en el matrimonio debe conducirse sin llegar a discusiones irracionales… estas originan conflictos e inseguridad.

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El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. Eclesiastés 5:10.

El manejo de la economía familiar en el matrimonio debe conducirse sin llegar a discusiones irracionales. Cuando estas cuestiones económicas admiten reproches inciertos, originan conflictos e inseguridad, y se desestabiliza  tanto su economía como su relación matrimonial.

El amor al dinero es la raíz de todos los males, por lo cual, cada matrimonio debe considerar cómo tratar en pareja este asunto que pudiera ser tan discordante; pero que a la vez, tenemos que ejecutarlo diariamente. Esta operación, puede ser beneficiosa y gratificante si nos alejamos de las discusiones y apelamos a los razonamientos e ideas edificantes en unidad.

Como en todos los asuntos de pareja, debemos ponernos de acuerdo en cuanto a las compras a realizar, definir quién las decide. En realidad, lo ideal fuera que ambos lleguen a un acuerdo considerable que se corresponda con las necesidades y oportunidades del momento.

Aun cuando ambos en el matrimonio trabajan y tienen un fondo único; también se manifiestan discusiones, porque falta ponerse de acuerdo en cómo gastar el dinero. Razón por lo cual debemos valorar a profundidad nuestras propias necesidades particulares y reservar un fondo con ese fin. En este punto es necesario que seamos imparciales y considerados.

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Cuando se necesita adquirir algo muy costoso como un coche,una casa o algún equipo electrodoméstico, debemos hacerlo en armonía. Siempre las grandes compras deben realizarse después de previas conversaciones, donde cada cónyuge aporte su opinión y así puedan llegar a una decisión conjunta, la cual si  es aceptada y sobre todo, saludable, se concretará; pero si no, no se debe realizar, pues el matrimonio entraría en crisis.

Hay que considerar que si en el matrimonio una de las partes no está ingresando dinero a la economía familiar pero está contribuyendo con su esfuerzo y labor en el hogar,esto debe ser reconocido, como es el caso de las esposas en la atención del hogar y cuidado de los hijos. Y no se le debe tratar como si no aportara nada a la economía; pues ambos son un equipo y ella está sirviéndole de apoyo en el hogar.

Ahora, las parejas tacañas o las derrochadoras, ponen en peligro la vida económica del matrimonio. Pueden presentar actitudes autodestructivas cuando gastan más de lo que se pueden permitir o, en el caso del los tacaños, dejan de adquirir aquellas cosas que sí realmente son indispensables.

Al valorar los ingresos, hay que tener en cuenta también los gastos, pero nunca llegar a los extremos. Estos extremos pueden ser ocasionados por inseguridades, ansiedades,frustraciones y otros conflictos internos que habría que intentar solucionar.

Siempre debemos procurar el mantenimiento de una economía sana y que ambos cónyugues sean beneficiados. El éxito económico está implícito cuando procuramos darle valor al proceso en que administramos y ejecutamos nuestras finanzas juntos. Ambos cónyuges juegan un papel muy importante y tienen pensamientos muy valiosos. La unidad es más que la unión de las partes.

Por Celeiro Triana Y.

Presidente de Familia Feliz Joven a nivel Internacional.