El esposo, el economista, el administrador, en fin una sola persona. El papel que Dios asignó al hombre desde el principio…líder de familia…de su economía familiar.

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El esposo, el economista, el administrador, en fin una sola persona. El papel que Dios asignó al hombre desde el principio fue el de ser líder de su casa, de su familia, de su esposa. Si Dios lo ubicó por encima de todas esta cosas, como cabeza, pues entonces es también líder de su economía familiar.
En los años de adelantos en que vivimos, la economía viene a jugar un papel muy importante. Sin ella, las familias atraviesan situaciones difíciles de soportar.
Es necesaria para alimentarse, para vestirse, para superarse, para viajar, para ayudar, entre otras. A diario tenemos que utilizarla, planificarla y administrarla.
La administración económica que poseemos, en mucho, depende del cabeza de familia. Es tranquilidad para la esposa descansar en su esposo que este le va a direccionar bien todas sus riquezas.
Hoy se ha hecho necesario para ambos cónyuges hacer vida laborar con el objetivo de mejorar los ingresos familiares y así subsistir. Ahora, esto ha conllevado a que la mujer en cierta manera se sienta independiente, cosa que no debe ocurrir en el matrimonio, ni por parte de esta, ni del esposo.
Pero en ninguna manera la mujer debe sentirse menos que su esposo, pues de este modo, le están dando su debido respeto, el que tanto espera de ti.
Muchos alegan que esto no puede ser así, pero aun las experiencias han demostrado que familias bendecidas son aquellas que han dado el lugar al esposo para que cumpla su misión como buen administrador.
Hay esposos que este tema no les interesa y dan a la mujer el derecho de decidir, elegir, dirigir la economía del hogar, pues a ellos no les llama la atención esa función y prefieren delegarla. Hay mujeres que son mil veces mejores en este campo que sus queridos esposos. Lo saludable es que como ayuda idónea la esposa sepa jugar el papel de guiarle y/o enseñarle a ser buen economista familiar, proporcionándole ideas, comunicándole tu visión, compartiendo tus conocimientos, así serás muy útil y cumplirás mejor tu función.
El hecho de que uno trabaje más o que gane más, no es lo que define realmente quien llevará el papel economista y administrador del hogar. Estas competencias solo producen en los cónyuges ciertas diferencias y distanciamiento que no aportan nada bueno a la supervivencia familiar.
Quien quiera llevar una tarea, una función, una misión, a la cual no ha sido llamado, solo sentirá una carga difícil de llevar, una preocupación difícil de aliviar. Alguien dijo: ¨Hasta que no comprendí que mi esposo era quien realmente debía llevar adelante la economía familiar fue que comprendí lo que significaba dependencia total de él, desde ese momento logré una gran tranquilidad, pues antes, tenía muchas preocupaciones, pero ya ahora descanso en mi esposo. Desde entonces todo ha sido maravilloso¨.