En la comunicación debe estar siempre la posición de “asumo” mi responsabilidad, y no la de “me justifico”, como alternativa para salir ileso de alguna situación, asunto pendiente o error cometido.

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Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me diò del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engaño, y comí. Génesis 3:12.

El incumplimiento de alguna obra o tarea hace a muchas personas presentar una oportuna justificación. En la comunicación debe estar siempre la posición de “asumo” y no la de “me justifico”, como alternativa para salir ileso de alguna situación, asunto pendiente o error cometido.

Cuando es común la justificación en nuestro medio familiar, por cualquier y simple detalle entonces se manifiesta, logrando así un ambiente con carencia en la comunicación. En esta no debe haber lugar para dichas justificaciones inapropiadas, pues de esta forma no se logra la intimidad.

Siempre que se acude a la justificación es porque hay que darle cuenta a alguien. Esas cuentas no deben ser tomadas como exigencias, ni obligaciones, ni marcas de inferioridad. Más bien, son parte integral de la auténtica y gratificante comunicación familiar. Relaciones fuertes es lo que pudiera producir el rendir cuentas en las familias de una forma madura y humilde.

Tanto el de más nivel como el de menos, tanto el cabeza como la ayuda idónea en el hogar; deben procurar una conversación libre de justificaciones; pero lo triste es que, a la hora de ser responsables, las personas optan por justificar su proceder y quedar limpio y por ende, el otro sale culpable.

Es uno de los resultados de la justificación el echarle la culpa a alguien, y lo más vergonzoso es que esa culpa cae en alguien que es parte del propio círculo familiar, del mismo equipo. Si alguien en el hogar es culpable de algo, en cierta manera todos deben sentirse culpables, pues el dolor de uno debe ser también del otro; el fallo de uno, también debe ser considerado por el otro come de él, pues son un equipo.

En el hogar hay que cuidarse de manifestar justificaciones descuidadas que solo producen, lejos de la edificación requerida, un mal agobiante que fomenta el rencor y la creación de bases de datos que guardan suficiente información para un momento determinado sacarlo a la luz  y explotar.

Si algo explota en el hogar, que sea la dulzura y amabilidad de poder gozar de excelente comunicación sin miedo a sentirse señalado, aún con deberes pendientes o errores cometidos.